El imperialismo estadounidense ha desplegado durante más de un siglo su capacidad de dominación económica, política, cultural-ideológica y militar, enfrentado a variadas formas de resistencia y presentando una constante evolución y correlación entre cada una de esas vertientes. Ha registrado también periodos de auge como fases de declinación y decadencia, siempre constituyéndose en el principal factor contrarrevolucionario y el enemigo número uno del proyecto socialista.
En la actualidad, determinado por la declinación de sus palancas de dominación política y económica y por sus graves carencias de recursos naturales estratégicos (petróleo, gas, carbón, uranio, agua y reservas de biodiversidad, entre otros), el poder imperialista estadounidense ha sobredimensionado en forma espectacular tanto su capacidad bélica como su enorme fuerza mediática (redes mundiales de comunicación escritas, radiales, televisivas y cibernéticas; centros de investigación y de elaboración de ideas y áreas de integración de talentos), a fin de prolongar ahora su dominación. Su permanencia a largo plazo lo empuja a apropiarse por la fuerza del patrimonio de la humanidad.
Estamos en plena era del imperialismo pentagonizado y del imperialismo ideologizado, neoliberalmente ideologizado; esto es, del imperialismo que ejecuta simultáneamente un plan militar para conquistar y reconquistar zonas de extraordinario valor estratégico por razones geopolíticas y, sobre todo, para controlar recursos naturales imprescindibles para su permanencia a corto y a largo plazo; y un plan de dominación masiva de mentes y hegemonía ideológica-cultural. EEUU confronta, además de la pérdida de control político en nuestra América y otras regiones del mundo, el grave problema de un enorme consumo de esos energéticos (mas del 20% del total mundial), combinado con su escasa producción de ellos (poco mas del 2%) y con la perspectiva de una gran escasez de agua. Esto hasta tanto no se descubra recursos que los sustituyan, descontada esa posibilidad en el caso del agua. La guerra ha sido la vía escogida para intentar asegurar esos “medios de vida” del sistema. Y esa vía exige de una enorme maquinaria productora de ideas que la “justifiquen”. Los Estados Unidos de América (USA) no son solo es sede del imperialismo más poderoso desde el punto de vista político, militar y cultural-ideológico, sino además el hogar de ciertas mentes dedicadas a pensar para dominar el mundo a como de lugar.
El Consejo de Relaciones Exteriores de EEUU : “Cerebro del mundo” A esos fines sirve el denominado Consejo de Relaciones Exteriores, una organización con bajo perfil público, pero con mucho poder y muchísima efectividad. El mismo está integrado por los jerarcas de las grandes empresas financieras, industriales, comerciales, medios de comunicación, universidades, centros de investigación, instituciones armadas, tecnocracia oficial, funcionarios de alto nivel, ex-presidentes y entidades culturales. Reúne a 3600 miembros del más alto calibre e influencia, entre los cuales hay representantes de corporaciones que manejan alrededor del 80% de la economía estadounidense y emplean 25millones de personas. Concentran los equipos más sobresalientes de los llamados “tanques pensantes”, y entre muchos otros jerarcas del poder e intelectuales orgánico del sistema dominante, incluye a David Rockefeller, Henry Kissinger, Bill Clinton, Zbigniew Brzezinski, George H. Bush, Madeleine Albright, George Soros, Stephen Breyer, Laurence A. Tisch, Collin Powell, Jack Welsh, W.Thomas Johnson, Katherine Graham, Richard Cheney, James Wolfensohn, John Reed, Alexaner Haig, Condoleeza Rice, Paul Wolfowitz y Richard Armitage.
Los objetivos globalizadores están bien precisados por la CRE: - Creación de un gobierno privado mundial- Erosión sistemática de las estructuras de los estados-naciones (aunque no de igual manera ni al mismo tiempo). – Estandarización socio-cultural. – Imposición de un sistema financiero globalizado de carácter especulativo usurario. – Alineamiento de la opinión pública mediante una agresiva acción psicológica desde los medios de comunicación y a escala planetaria. – Administración de un sistema de guerra global mediante el permanente azuzamiento contra algún “enemigo”. El Consejo de Relaciones Exteriores es el cerebro del poder real, ubicado por encima del poder formal que opera desde Washington. El poder real no pasa por elecciones. Necesita continuidad y permanencia más allá los cambios de gobiernos en EEUU
Por eso el Consejo de Relaciones Exteriores opera discretamente y nunca lo hace como organismo, sino a través de sus individualidades. Algo así como el poder detrás de los tronos que ha decidido las cuestiones fundamentales de la estrategia de dominación estadounidense: - El sistema de deuda externa diseñado desde ese centro es una mecanismo de saqueo y coloniaje eficaz.- Las “áreas de libre comercio” posibilitan liquidar todos los mercados nacionales y garantizar que la “libre competencia” sirva exclusivamente a los monopolios y oligopolios.- Las privatizaciones permiten absorber a favor de las corporaciones transnacionales las empresas públicas y los patrimonios naturales. Pero no solo. Facilita también la privatización del poder y el avasallamiento de todo lo social y colectivo.- La guerra “antiterrorista” es un magnífico instrumento para conquistar territorios ricos en gas, petróleo, uranio, agua, opio…- Las desregulaciones de las relaciones laborales absolutiza las explotación del trabajo asalariado y precariza en extremo el componente trabajo respecto al gran capital.
- La imposición de un sistema financiero especulativo, montado sobre la supervelocidad que le imprime la informática, multiplica las ganancias usureras desde la propiedad del dinero y posibilita apropiarse de grandes estructuras productivas, bienes, inmuebles, recursos naturales y países enteros, sin tirar un tiro.- La estandarización de la cultura, empleado los medios masivos para enajenar a gran parte de la sociedad, entronizar el miedo y ejercer una acción psicológica poderosa, introduce enormes dificultades para el desarrollo de una conciencia crítica.- La preparación de una nueva guerra mundial, la extensión de la guerra en Irak y Afganistán a otros países y regiones. Eso se llama pensar inteligente para dominar el mundo desde la minoría beneficiaria del poder económico, político, y militar. Pero el “cerebro del mundo”, al darle respuesta a la crisis del capitalismo de final de siglo XX (reducción de la tasa de ganancia sobreproducción, agotamiento de las fuentes energéticas y de los recursos naturales imprescindibles para su dinámica), ha lanzado a la humanidad a una crisis de existencia.
La inteligencia imperialista piensa bien para sí mismo, pero no para la humanidad. Y la humanidad definitivamente no quiere dejarse exterminar.
Militarización imperial Esto es lo que determina que EEUU pase a darle todavía más relieve a la cuestión estrictamente militar, hasta alcanzar las características de una especie de posicionamiento, movilización y ensayo para una variante de la guerra de gran intensidad.
Previsiones en ese orden y guerras de baja intensidad han estado ejecutándose, incluidas reestructuraciones, re-posicionamientos de sus fuerzas militares fijas y de maniobras operativas. Y para esos fines la Administración Bush ha saltado los límites que le impone el Congreso y le pasado por encima a la ONU cuantas veces se le antoja. En Colombia la vertiente militar del Plan Colombia-Iniciativa Andina (y específicamente su derivada como Plan Patriota), tiene todas las características de una guerra de baja intensidad. Allí se ha reforzado la inteligencia militar del Pentágono, la CIA y otras agencias estadounidenses. La DEA ha servido también de canal para esa intensa penetración. Se ha renovado el sistema técnico de vigilancia, introduciendo radares de altura (vía satélite) que cubren todo el país. Se han diseñado corredores inter-bases militares, que a su vez se comunican con el exterior.Han consolidado la base Tres Esquinas, dirigida hacia la alta Amazonía. Y se ha construido la base de Larendia, preparada con pista para B52, con propósitos militares que van mucho más allá de las fronteras colombianas y de la lucha anti-narcótica. El Pentágono amplió en Colombia su dotación de helicópteros y aviones, así como su intervención en los entrenamientos, la formación de batallones bajo su dirección y la conducción directa de determinados combates contra la insurgencia. El número de oficiales gringos en Colombia se estima en tres y cuatro mil. Recientemente fueron llevados a territorio colombiano alrededor de 2000 soldados estadounidenses re-entrenados en República Dominicana.
Todo eso se ejecuta obviando la resolución del Congreso que había limitado a 800 el personal militar estadounidense y a 400 el personal de apoyo en territorio colombiano. Pero no solo. La base de Manta, situada en el Pacífico en la costa Norte del Ecuador, es una especie de “portaviones” contra la insurgencia colombiana, forma parte de Plan Colombia, esta siendo readecuada con ampliación de su pista para vuelos militares y recientemente han sido cuadriplicados lo efectivos estadounidenses apostados en ella, pasándole por arriba a cualquier restricción. Además, la administración Bush esta interesada en incorporar a Colombia como “miembro extra” o como “acompañante” o aliada en misiones de paz de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) con sede en Europa. Persigue con ese propósito ampliar su posibilidades de equipamiento milita, facilita su carrera armamentista dirigida contra Venezuela e involucrar a países europeos en sus planes de agresión en el norte de Sur América, vórtice de la oleada transformadora en marcha.Recordemos que la figura “miembros extra” de la OTAN fue aplicada a la relación con la argentina de Menem (aliado “carnal” de EU) y está vigente para los casos de países como Israel, Egipto, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Jordania, consideradas “estratégicas” por el Pentágono. EL Salvador está también en la lista de lo nuevos candidatos del Continente, lo que tiene que ver con las perspectivas de poder del FMLN. El avance del ALBA contra el ALCA, los cambios positivos en el Mercosur, el impulso de Petro-Caribe y Petro-América, el proyecto de gasoducto continental, la nacionalización de lo hidrocarburos en Bolivia y el reforzamiento de la unidad entre Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua (núcleo duro del proyecto ALBA), los acuerdos energéticos entre Venezuela y Ecuador, y los avances de la lucha popular contra el TLC en ese país, junto al auge de las alternativas progresistas y de las luchas sociales en la región, incluida la desestabilización de México la radicalización del liderazgo de López Obrador y el avance en medio de un sistema de opresión de la otra campaña encabezada por el sub-comandante Marcos en México… determinan el nerviosismo y la ansiedad de los gobernantes estadounidenses frente al riesgo de ver a todo un Continente escapársele entre los dedos al Tío Sam.
De ahí lo de elevar el perfil de sus planes militares y tratar de involucrar a la OTAN en la región. El Comando Sur de las Fuerzas Militares de EEUU ha prevalecido sobre el Comando Atlántico, asumiendo desde el Sur de México el control y la conducción para toda América Latinoamérica y el Caribe, lo que procura superar las grietas en las operaciones “antidroga”- y ahora “antiterroristas”- en los adiestramientos y en los nuevos procesos de tutelaje sobre los militares de la región. Sus funciones militares no se publicitan mucho, pero si sus iniciativas civiles (obras de ingenierías, operaciones de auxilio humanitario, búsqueda, socorro y rescate…) dirigidas a ablandar reacciones nacionales. A esas mascaradas sirven las llamadas operaciones “Nuevos Horizontes”.
Llaman la atención las “posiciones de proyección avanzada” de las fuerzas estadounidenses, presentes en su cadena de bases militares y en la ubicación de tropas especiales en la región, con tendencia a la proliferación de bases pequeñas en dotación humana pero altamente especializadas. (Bases Fols o Ubicación de Operaciones de Vanguardia). Las Fols amplían el espacio geográfico de la presencia militar directa. En Suramérica instalaron la Base de Estigarribia en Paraguay (justo en la proximidad de la zona de las tres fronteras y en la región del Acuífero Guaraní ,uno de los mas grandes del mundo) , extendiendo más allá de la base de Manta en Ecuador y de las bases de Iquitos y Nanay en Perú su presencia directa permanente. En Colombia cuenta con las bases Arauca, Tres Esquinas y Larandia. Y en Uruguay se han propuesto incrementar la cooperación y presencia directa, contemplando instalar, con la anuencia del gobierno del Frente Amplio, una escuela militar para “misiones de paz”. Innumerables medidas preventivas y de acción directa han sido tomadas en la Cuenca del Caribe y zonas próximas a ellas, incluidos el Caribe Isleño, el Gran Caribe y Centroamérica. No olvidemos la importancia geoestratégica y política de esta Cuenca y del propio Mar Caribe, bisagra acuática de Continentes y Hemisferios, paso de América a Europa, conexión entre el Atlántico y el Pacifico, entre Occidente y Oriente.
El Caribe es una encrucijada del gran comercio, un centro de comunicaciones civiles y militares. Es un archipiélago de islas, enmarcadas por costas y bahías, aptas para establecer cadenas de bases militares y hacer desplazamientos intimidatorios y ofensivos contra regiones continentales. Pero no solo. El Caribe es además una ideal retaguardia estratégica-militar, ubicada en el centro de este continente americano, conectado con el Norte y cara a una Suramérica que se le está yendo de la mano a los Estados Unidos. Por tanto, es claro que el Pentágono sigue empeñado en fortalecer su presencia militar en esta zona y en sus proximidades, convirtiéndola en una especie de retaguardia militar. A las bases de Sabina y Allen de Puerto Rico fue traslado el subcomando de las Fuerzas de Operaciones Especiales. Rooselvelt Roads ha sido recientemente fue clausurada, pero no desmantelada. De Vieques tuvieron que salir forzados por las continuas protestas, pero todavía no han cumplido el compromiso de eliminar los campos minados y contrarrestar la contaminación radioactiva. El Ejército Sur reestructurado pasó al Fuerte Buchanan en Puerto Rico y tiene la tutela sobre 16 mil efectivos del ejército boricua, todos bilingües, listos para operar en América Latina (parte de ellos están participaron en la operación “Nuevos Horizontes” en República Dominicana), de febrero a mayo del 2006. En el Campamento Santiago (Puerto Rico) entrenan fuerzas estadounidenses y de otros países aliados al imperialismo.
Mantienen la Base Guantánamo en Cuba y la de Soto Cano en Honduras e instalaron nuevas bases en Aruba, Curazao y El Salvador (Comalapa). Haití está intervenido por las tropas conjunta de EUU, Francia, Canadá, Chile, Brasil, Argentina, Uruguay y otros países, bajo el disfraz de las Naciones Unidas (más de 9 mil cascos azules). La frontera de República Dominicana con Haití esta prácticamente bajo el mando del Comando Sur del Pentágono. Se proyecta instalar una escuela de entrenamiento para sargentos del Caribe y Centroamérica, dirigida por el Comando Sur, en las proximidades de la Base Militar de la Marina de Guerra de República Dominicana, ubicada en el centro de la costa sur. (Bahía de las Calderas). El Gobierno dominicano firmó el acuerdo que garantiza impunidad al personal militar y civil de EEUU radicado en el país. EU sigue aspirando a instalar pequeñas bases altamente calificadas en la isla Hispaniola (República Dominicana y Haití), dentro del programa de desconcentración y extensión del sus fuerzas militares impulsado por el Pentágono. La isla Saona y Alto Velo, próximas a las costas dominicanas, han estado siempre dentro de sus planes militares. Algo similar a lo que hicieron en Aruba y Curazao, y a los que están haciendo en Paraguay. Y todo esto se articula a los componentes militares del Plan Colombia-Iniciativa Andina. En ese tenor la “Operación Nuevos Horizontes”, puesta en marcha en el suroeste de la República Dominicana, que se realizó entre febrero y mayo del año en curso (2006), asumió características diferentes a las anteriores realizadas aquí y en otros países de la región.
Ella tuvo la característica de un campamento de entrenamiento para uso periódico.Y precedida de la intervención en Haití, de la intervención fronteriza tutelada por el Comando Sur, del anuncio de la instalación de la Escuela de Sargentos a unos 100 kilómetros de su escenario de operaciones y del acuerdo garantizándole inmunidad al personal militar y civil estadounidense, revela la intención del Pentágono de intervenir empleando modalidades abiertas y encubiertas. En los primeros días de abril de 2006, el mar Caribe fue escenario de una movilización militar sin precedentes. El Comando Sur anunció la puesta en marcha de una maniobra militar de “gran escala”, bautizada con el gentil nombre “Confraternidad con las Américas”.La maniobra la encabezó el portaviones US George Washington con base en Norfolk, Virginia. Es de propulsión nuclear con un desplazamiento de 100mil toneladas y con capacidad para acoger cazabombarderos F-15, F-16, F-18 y Harrier, aviones Awaccs helicópteros diversos y 6,500 tripulantes y marines. Le acompañó el Destructor Scout, la fragata misílica USS Underwood, el Acorazado Monterrey, varias corbetas y barreminas o escampavías, dos submarinos atómicos nucleares, con misiles torpedos atómicos. Desde el imponente portaviones se realizaron constante vuelos de reconocimiento. La súper maniobra, llamada a recorrer todo el Caribe, duró hasta finales de mayo (dos meses) e incluyó la aproximación a muchos puertos del área. Los primeros países en ser visitados fueron Honduras, Nicaragua, Jamaica, Trinidad y Tobago, Aruba, Curacao o San Cristóbal, Nevis, San Kith y República Dominicana. Esta maniobra involucró más poder de fuego destructor que la que movilizó el Pentágono a raíz de la crisis de octubre de 1962 en relación con los cohetes soviéticos establecidos en Cuba. Y posiblemente más, dadas las armas nucleares, la dimensión del portaviones y los submarinos atómicos en movimiento, que el que implicó la intervención República Dominicana en 1965. Y tiene todas las características de un ensayo, de preparación de para un guerra de alta intensidad, en un teatro de operaciones que podría a ser empleado de verdad en un plazo relativamente corto. Desplazamientos. Vuelos de reconocimiento. Medición de profundidades en las proximidades de las costas insulares y continentales. Estudio de zonas de desembarco y forma de abastecimiento. Y esto conecta con este gran ensayo titulado con el mayor cinismo del universo: “Confraternidad o Compañerismo con las Americas”. Y con otras maniobras similares realizadas en el pacifico paralelamente a la extensión de la red Suramericana de bases militares gringas.
¿Confraternidad con la naturaleza caribeña a la que se le regala el riesgo de la contaminación nuclear, no objetado ni por la ONU ni por la Organización Mundial de la Energía Atómica? El daño está en marcha al ambiente y a la libertad. Porque de entrada esa gran maniobra militar contamina el Caribe, al tiempo que procura aterrorizar a las sociedades que anhelan cambios sustanciales. Pero eso no es todo, ni tampoco lo peor: Lo peor es lo que anuncia esa maniobra gigante puesta en marcha por un imperialismo pentagonizado, conducido por los magnates del complejo militar industrial, por los petroleros del sur, por los fundamentalistas republicanos, por la mafia cubano-americana de Miami, por los sionistas de la peor especie….
Esta gran maniobra militar luce ser el preámbulo de una guerra de alta intensidad, que tiene su primeros blancos de ataques definidos: Cuba y los procesos alternativos del Norte de Suramérica, especialmente Venezuela, Colombia y Ecuador. A Cuba posiblemente la tienen recetado primero el jarabe del cerco naval. A Venezuela y a la insurgencia Colombiana los ataques directos, desde el Caribe y desde Manta en Ecuador.
En verdad están perdiendo políticamente y eso los torna más peligrosos, dada sus densas obsesiones y espurios intereses. Todo esto, claro está, le resultaría fácil si Cuba no fuera la potencia militar que es. Si en Colombia no existieran las FARC-Ejército del Pueblo, el ELN y otras organizaciones armadas capaces de librar una guerra irregular de largo aliento y con posibilidad gran despliegue en toda esa sub-región. Si no existieran una conciencia bolivariana en las Fuerzas Armadas de Venezuela y una voluntad de entrenar civiles y armar las reservas militares de ese país. Si no existieran el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y los demás agrupamientos guerrilleros de México. Si no hubieran indígenas rebeldes y pueblos empobrecidos capaces de insurreccionarse y de convertir en armas cualquier objeto. Si no existiera el pacto de defensa militar cubano-venezolano. Si estos factores no fueran realidades vivas y actuantes, entonces podrían predecirse resultados posiblemente favorables a los invasores, a los ejércitos “Rambo”, a las unidades “Robocop”.
Pero todo esto existe para bien de la resistencia popular a escala continental, como existen también los grandes movimientos sociales pacíficos, los contingentes electorales progresistas, las fuerzas civiles de los grandes cambios. Son factores reales con posibilidad de aportes excepcionales en esta “hora de los hornos”. De ahí al gran valor de esa acumulación político-militar antiimperialista. Valor para disuadir y valor para confrontar. Valor transformador esencial, porque en caso de obligada confrontación, lo de Vietnam e Irak habrá de quedarle corto y su impacto en la sociedad estadounidense sería previsiblemente mayor, más cuando la gran comunidad latina en EEUU se está convirtiendo en un gran sujeto político-social de presión interna. Y por eso vale una exhortación a los inmigrantes latinos y tercermundistas radicados en EEUU y en Europa para que incorporen a sus formidables movilizaciones de defensa de nuestras patrias agredidas y expuestas a muchas guerras de exterminios. ¡Los halcones deben ser derrotados en todo los escenarios, incluida en su propia sede! Vale pues la denuncia, el alerta, la preparación, la campaña de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) demandando ¡Ni un soldado yanqui en nuestra América! Y, sobre todo, vale la disposición a ser como Bolívar, como Máximo Gómez, como San Martín, como Martí, como Morazán, como Toussaint y Desalinne, como el Che, como Caamaño, como Albizu, como Filiberto…. Pero no se trata simplemente de una línea militar continental del imperialismo estadounidense, sino más bien planetaria. Plan de Guerra Global Mas allá de esta región políticamente convulsionada pueden detectarse otros planes de Pentágono y del poder imperialista estadounidense hacia nuevas guerras, camino a una especie de guerra globalizada. Este proceso se está siendo activado con la brutal agresión israelí al Líbano y los proyectados planes de guerra contra Siria e Irán, apuntando hacia la India y China.Se comienza por crear una imagen del enemigo a atacar. Una imagen “peligrosa”, basada en mentiras y en acciones encubiertas, diseñadas por la inteligencia gringa y atribuible al blanco de sus acciones. En el marco de esa construcción de imagen desde el “cerebro mundial”, se difunde ahora que “Irán pretende borrar del mapa a Israel”, que está “empeñado en la producción de armas nucleares”, que está comprometido como Estado en un “ataque terrorista contra EEUU”; y que atacando a Irán, el Pentágono garantizaría “acabar con la resistencia en Irak” (dado el componente chiíta respaldado por lo iraníes).Igual se emprende la campaña y la guerra contra el Líbano de parte de Israel, tomando como pretexto la captura de dos soldados por efectivos de Hezbolah. Las excusas suben de tono. Ni el evidente fracaso militar en Irak ni la creciente protesta interna contra la guerra, hace desistir a los halcones de Washington de su determinación de hacer global la guerra desatada. Tampoco el duro revés sufrido por el poderoso ejército sionista en el Líbano.
Se trata de “mentes retorcidas”, vinculada al negocio de las armas y a todas las empresas conexas a sus planes de guerra ¡Ellos ganan aunque pierda su ejército! Y ganan sumas exorbitantes. Y es por eso que el Poder Ejecutivo de EEUU ha introducido en el Comando Estratégico del Pentágono un plan contingente de ataques aéreos masivos contra Irán que incluye ensayos con las llamadas “minukes” (pequeñas bombas atómicas con misiles, solo tres veces menores en potencia que las empleadas en Hiroshima y Nagasaki en 1945).Esto se viene fraguando desde 2004. EEUU apuesta tambien, a variantes de guerra de debiliten sensiblemente a China e India, países que representan actualmente el 20% del PBI mundial y la mitad de la población del planeta. En la lógica del “cerebro del mundo”, el extraordinario crecimiento económico de China y la India, si bien ofrece a las multinacionales asociadas a esas economías enormes beneficios, esto no sería sostenible a largo plazo y adicionalmente crearía una grave situación en cuanto a carencia de energéticos y otras materias primas, dada la demanda estructural de esos dos colosos asiáticos.
Con esos fines han diseñado la manera de confrontar bélicamente a la India con Pakistán y a China con Taiwán. Pero además, es conocido que China ha sido rodeada de bases militares estadounidenses ubicadas en Corea del Sur, Tayikistán, Kirguizistán, Kazajtán, Pakistán, Indonesia y Filipinas. En estas dos situaciones los halcones no piensan en guerras directas, sino vía conflictos de India y China con naciones apoyadas por ellos. Los daños humanos y materiales no conmueven sus fríos cálculos y su interés de garantizar su tambaleante supremacía mundial.
¡200 mil personas masacradas en Irak y Afganistán y el genocidio en el Líbano no pueden herir una sensibilidad humana inexistente en los líderes del Consejo de Relaciones Exteriores de EEUU! Necesitan petróleo, uranio, agua, carbón. Necesitan vender armas y mantener en ascenso los gastos militares.
Nada de racionalidad hay que esperar en los dirigentes políticos de este imperio decadente:
- Cuya moneda pierde fuerza como patrón mundial.- Cuya fuerzas militares, a pesar de lo grande y poderosas, están dispersas y no alcanzan para enfrentar las resistencias que provoca su política.- Cuyo debilitamiento político se profundiza.- Cuya economía entra en recesión. Actúan como perros enloquecidos, como perdedores iracundos frente a derrotas políticas y militares evidentes, ante los avances de las fuerzas antiglobalizadoras y antineoliberales, la caída estrepitosa de la popularidad de la Administración Bush, los ciclos cortos y las caídas de gobiernos atrapados por la recolonización neoliberal Porque así se expresa la respuesta a la crisis del gran capital registrada a final de Siglo XX y principio del siglo XXI: en otra crisis de dimensiones planetarias, en una crisis civilizatoria que apunta hacia una crisis de dominación, hacia una crisis del poder real. Y hacia nuevos proyectos emancipadores. En la actualidad la guerra global es parte de la esencia misma de un imperialismo pentagonizado.
En la lógica de sus facciones hegemónicas la guerra “no puede detenerse”.
En los archivos del Pentágono reposan decenas de diseños de guerras y centenares de operaciones militares a ejecutarse de ahora hasta el 2050.
Su complejo militar industrial y empresas anexas lo necesitan: General Electric, General Motors, Ford, Jersey Estándar, Royal Duch Shell, Chrysler, Unilaver, Movil Oil, Bethlehem Stella, Sear, Colgate-Palmolive, Harly Burton.
En ese accionar se basan sus enormes ganancias y sus principalías en el mundo del gran capital.
La Marina se ha propuesto conservar 700 mil soldados en una década, disponer de 771 buques principales, 8 mil auxiliares, 28 mil aviones y 500 mil expertos de seguridad distribuidos en 30 frentes en Asia, África y América Latina destinados a extraer recursos estratégicos.
Casi todas los embajadores de EEUU son ex-militares entrenados por al CIA.
La “vida de EEUU” como imperio -consideran sus ideólogos- depende de la continuidad de la guerra global, de la movilización de grandes flotas, de la presencia y ampliación de sus bases militares y de la producción e invención masiva de nuevas armas.
Y sucede que la gasolina se le acaba en Irak, que Irán es un hueso duro de roer, que en Afganistán están empantanando y que la recesión económica en marcha podría ser espantosa. Todo esto cuando los recursos de “vida o muerte” (energéticos, agua, biodiversidad…) bajo su control, se agotan.
Entonces hay que inventar nuevas guerras y nuevos pretextos para llevarla a cabo. Siempre pensando en las riquezas que contienen las nuevas zonas a atacar y creyendo que allí le podría resultar mas fácil que donde están fracasando.
Y entonces recientemente Venezuela y todo el Norte de Suramérica han pasado a un nivel superior en su programa de guerra global.
El ataque ha Venezuela esta siendo revisado y actualizado.
Bush no cesa de conversar con generales y almirantes incitándolos a que le presenten un plan para sacar a Chávez este año. Pide una solución, al tiempo que dispone de la posibilidad de emplear un total de 8 millones de soldados en la guerra global.
Para esos fines la SIP ha sido instruida para hablar permanentemente de la posibilidad de una guerra entre Venezuela y Colombia.
En Colombia se ha instalado una Oficina de Servicios Estratégicos que no solo incluye los trabajos de inteligencia y espionaje de alto nivel tecnológico, sino tambien el diseño de una guerra parecida a la de “la contra” en Nicaragua (desde Honduras), esta vez utilizando a los paramilitares colombianos contra Venezuela.
Ante esa realidad cobran especial valor el fortalecimiento de las posiciones revolucionarias en las Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela, su pacto de defensa con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, la existencia y el fortalecimiento de las FARC-EP y otras fuerzas insurgentes de Colombia y la vuelta del sandinismo al poder en Nicaragua, así como todo el acumulado político-militar revolucionario latino caribeño.
Porque ciertamente la guerra imperialista contra Venezuela debe encender la región y continentalizar en mayor grado la contrapartida militar revolucionaria. Y eso necesita de capacidad de respuesta no solo política sino tambien militar
Contra partida popular y estrategia revolucionaria continental. Un fantasma recorre al mundo, el fantasma de la rebelión anti-neoliberal y anticapitalista, el fantasma de la paz y la resistencia contra las masacres, que habrá de convertirse en fantasma liberador y neosocialista, en democracia participativa y soberana, en socialismo y Patria Grande en el Siglo XXI. Ese fantasma emancipador necesita de una estrategia continental integral: política, social, cultural y militar.
Y ella precisa de un grado mucho más elevado de articulación y coordinación innovadora de los actores políticos, sociales, culturales y militares revolucionarios de todo el continente. Con confluencias generales y particulares que conformen un gran movimiento bolivariano, sanmartiniano, guevarista, martiano, mariateguista, sandinista, farabundista, caamañista, tupacmarista…
La estrategia integral de los EU destinada a recolonizar y anexar nuestra América exige de una estrategia continental desde los movimientos y pueblos revolucionarios de nuestra América.
Y dado el sobre-dimensionamiento del expediente militar de parte de EEUU, la contrapartida popular-revolucionaria precisa tambien del componente militar vinculado a la contra-ofensiva política, social y cultural revolucionaria.
Los actores políticos, políticos-culturales, alternativos tienen el desafió de coordinar y continentalizar su lucha como parte de su estrategia integral.
Esto implica contraofensivas electorales, protestas sociales, iniciativas culturales, huelgas, paros, cortes de ruta, acciones de desobediencia civil, marchas, movilizaciones, acciones propagandistas viciosas, jornadas cívicas…coordinadas a nivel continental.
Y siempre vinculada a esa diversidad de formas de lucha, la estrategia militar del imperio nos obliga a acumular fuerza militar y a diseñar políticas comunes. A dotar la estrategia general de una estrategia político-militar continental como suma armónica de estrategias y acumulaciones particulares.
En todos los países hay que disputar influencia en las Fuerzas Armadas regulares y generar corrientes transformadoras a su interior como las que históricamente han representados líderes como el coronel Caamaño, los generales Torrijos y Velasco Alvarado y el propio comandanta Chávez.
En aquellos donde ellas compartan el proyecto transformador hay que adoptar políticas de seguridad y defensa autodeterminada, independiente del imperio y coordinadas con gobiernos y Estados afines; políticas que incorporen al pueblo civil a la defensa armada.
En los que existen fuerzas civiles insurgentes hay que potenciarlas y desarrollarlas para contribuir al viraje y garantizar la defensa frente a las fuerzas intervencionistas del imperialismo en dirección al triunfo del proyecto de Patria Grande liberada.
En los países donde no exista ni una ni otra procede crear esas influencias, esos factores, esas fuerzas capaces de disuadir o de vencer el despliegue de la estrategia militar imperialista.
La fuerza militar no debe ser monopolio de las derechas y del imperialismo y la defensa y la seguridad de nuestras naciones debe estar a cargo de nuestros pueblos y sus fuerzas militares soberanas.
Su estrategia de dominación y sus denunciados planes de intervención militar y reconquista de áreas de recursos estratégicos a través de la guerra solo puede ser contenida y derrotada si el despliegue de luchas y conquistas de espacios políticos, mecanismos de poder y hegemonía cultural cuenta con un componente militar popular-alternativo capaz de disuadir, confrontar, imponerle un costo elevado y finalmente vencer a los enemigos de los pueblos.
Y en el plano de la movilización popular contra la estrategia militar de EEUU es de gran importancia elevar al más alto grado posible la campaña contra su presencia militar directa contra sus establecimientos de tropas, componentes militares, maniobras, bases, asesores y convenios.
Por lo que en todos los rincones de nuestra América debe resonar con renovada fuerza la consigna
¡Ni Un Soldado Yanqui en Nuestra América
marzo 10, 2008
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